11 de septiembre de 2015

La soledad





Se paró en la cima de ese enorme risco. Dejó que el viento salvaje lo despeinara, y sintió como el aire arrastraba todos los pesares que había acumulado este tiempo. Sintió como, de a poco, cada una de sus preocupaciones desaparecían. Todo lo que importaba era ese momento y esa maravillosa vista.

 Siempre le había temido a la soledad, pero de pie en esa inmensidad sintió una paz que nunca había experimentado. Estaba solo sí, pero por primera vez en su vida aceptaba que la vida nunca es perfecta. El silencio hubiera sido total si no fuera por el murmullo de un río que pasaba a lo lejos.



 Entendió que todo tiene sus altibajos. Cuando pudo aceptar esta ley se sintió más ligero. Y por primera vez en mucho tiempo se sintió feliz. 

 Aspiro y llenó sus pulmones con aire puro, deseando nunca olvidar esta sensación. De repente aceptaba la soledad, aceptaba todas las malas épocas que lo habían traído a este lugar, a este momento. Se dio cuenta que podía ser feliz, porque finalmente estaba en paz con él mismo. Inspiró una vez más y sonrió, ahora sabía que iba a estar bien, sin importar que le pasara. Si la vida tiene sus altibajos no hay de qué preocuparse; cuando estamos abajo, no importa que tan abajo, solo queda un camino por tomar, el que nos lleva a la cima.

2 comentarios:

  1. He llegado hasta aquí porque lo compartiste por Google+ y me ha encantado. ¡Me he sentido tan identificada! Y es tan profundo... Gracias por escribir cosas así, cada día me animas más a leerte mucho más (valga la redundancia xD).

    Saludos.

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    Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado!! Muchas gracias por pasar y por tomarte el tiempo de comentar :)
      Un saludo!!

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