19 de septiembre de 2015

Proyecto II - El plan perfecto

Buenas noches!! Tardé en reaparecer pero acá les traigo mi segunda parte del proyecto. El disparador (que encontré en la pagina de Sarah Selecky) es: 
 - Escribe una historia que comience con "eran tres de ellos"-





El plan perfecto


 Eran tres de ellos, uno en cada esquina. Todos tenían las chaquetas negras que los tapaban hasta los tobillos convirtiéndolos en sombras escondidas en la noche. Esa era la señal, era mi momento de actuar. Moví un poco mi cabeza de un lado al otro para relajar mi espalda y como si nada comencé a caminar. La noche impecablemente oscura parecía cómplice de mi secreto, como si estuviera ayudando a que todo saliera de acuerdo al plan.

El hombre apoyado en el poste de luz me hizo un gesto. Estaban todos listos para ayudarme si las cosas se complicaban. No era una tarea fácil, muchos habían intentado hacer el trabajo pero habían sido capaces de cumplirlo. Yo era la última opción y todos contaban conmigo. Este era su quinto escondite en siete meses. Esta mujer sabía cómo desaparecer del radar, pero no del nuestro. Se suponía que nosotros éramos mejores, más hábiles y más en cantidad, pero aún así ella siempre parecía estar un paso delante de los hombres más poderosos de la clandestinidad.

 Subí los cuatro pisos sin apuro y procurando hacer silencio aunque el resto del edificio estaba vacío. Antes de subir el último escalón desenfundé mi  P99 y cuando estaba de pie ante la puerta esta se abrió de un tirón. Ella salió y se tiró a mis brazos.
     -          Tenía miedo. Pensé que te habían descubierto.

 Miró para sus costados y entramos al pequeño y maltrecho departamento. Le acaricié la mejilla húmeda, su máscara de pestañas estaba corrida pero se veía tan adictiva como siempre. Le aseguré que no había de qué preocupare, que todo estaba bien y que nadie sospechaba de lo nuestro. Y si lo hubieran hecho me hubieran matado por conspirar con el enemigo. Se acercó a mí como ese andar elegante y me besó suavemente. “Mi héroe” susurró contra mis labios y un escalofrío recorrió mi espalda, nunca había conocido a alguien como ella. Esta vez su suave beso se convirtió en algo un poco mas apresurado pero la alejé de mí. Debíamos continuar con el plan, no contábamos con mucho tiempo.
     -          ¿Están aquí?- pregunté mientras preparaba la escena.
      
      Necesitábamos la apariencia perfecta, la escena de pelea perfecta. Ella asintió y señaló el cuarto. La notaba un poco nerviosa, nunca la había visto así de vulnerable, siempre había sido tan segura de sí misma, eso era lo que me había enamorado de ella. Cuando entré en el cuarto vi las dos sillas en el centro. Los dos estaban amordazados y con los ojos vendados. Esa mujer si sabía hacer nudos. La mujer estaba llorando e intentaba gritar, él en cambio quería escapar por la fuerza bruta, tenía la esperanza de poder deshacerse de las sogas con solos contorsionar las muñecas. Se acercó por detrás y me sugirió que empecemos.
     -          Ella es realmente parecida. Bien hecho- volvió a aparecer su sonrisa segura.
     -          Lo sé, soy buena en mi trabajo.  

 Le indiqué que estuviera lista, una vez que escucharan los disparos vendrían a apoyarme y no tendríamos mucho tiempo. Puse el cargador en el arma y la mujer que estaba vendada comenzó a gritar histérica por el pañuelo que le cubría la boca. Solo necesité dos disparos para hacer el trabajo y luego me apuré a desatar los cuerpos. Arrastré al hombre hasta el comedor o mi “escena del crimen”, y fue justo cuando los tres hombres aparecieron para socorrerme. Ella no les dio tiempo ni siquiera a entender que era una emboscada. Liquidó a los tres en menos de un minuto. Ahora solo quedaba preparar todo.

 Ubicamos los cuerpos tal como habíamos planeado, saqué las fotos pertinentes y las envié al Jefe. Luego marqué el número en el celular descartable y esperé que la voz me contestara.
     -          El trabajo está hecho.- mi voz sonaba fría e indiferente- No fue fácil, había un hombre con ella, perdimos a tres.
     -          ¿Pero ella está muerta?
 Le aseguré que el trabajo estaba hecho y que ya había enviado las fotos para probarlo. Sabía que confiarían en mí porque era el mejor en mi trabajo.  
      -          En cinco minutos tu cuenta tendrá varios dígitos de más, ya no necesitamos tus servicios. Ahora borra la evidencia.

La comunicación se cortó, y eso fue todo. Cuando le conté que estábamos listos enterró la cabeza en mi pecho con una gran sonrisa en su rostro. Sabía que ella no había hecho nada malo y hubiera hecho lo necesario para salvarla. Murmuró un “te amo” y desapareció por la cocina, cuando volvió sostenía una caja de fósforos en su mano, su sonrisa era radiante.  

 Estábamos tan cerca de ser libres, podía saborear nuestra vida juntos lejos de aquí. Me dio un último beso apasionado, el fuego que emanaba del fósforo no se comparaba con el brillo salvaje de sus ojos. En un segundo todo comenzó a arder, nuestro engaño había salido perfecto y era nuestro momento. Salimos corriendo del edificio llameante y no nos detuvimos hasta alejarnos lo suficiente, hasta que comenzamos a oír las sirenas a lo lejos y de ahí partimos al aeropuerto, manteniendo el perfil bajo.


 Ahora en esta pequeña isla en el Caribe, lugar que debería ser nuestro nuevo hogar entiendo todo. Sus ojos brillan nuevamente, un brillo frío y calculador, mientras me apunta a la cabeza. Todo este tiempo pensé que teníamos un plan juntos, que yo estaba buscando la manera de salvarla pero la realidad es que ella había estado jugando conmigo desde el principio, ella solo quería salvarse y fui la mejor opción. Le saqué a los peces gordos de encima, y ahora solo queda un cabo suelto, yo.
 Tan hermosa y seductora como siempre me dice:
     -          Gracias por salvarme, querido.
 Su guiño juguetón es lo último que veo antes del disparo que culmina su plan. 

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