Microrrelatos

 Buen día a todos! 
 Les quiero presentar los textos de otro aficionado a la escritura, hoy comparto con ustedes los microrrelatos que me envió Franco Valussi, un seguidor de nuestro Facebook. Espero que los disfruten! 



Words, words, words.
   
            La noche en Buenos Aires es serena. A excepción del 5 C de la calle Bilinghurst al 1503, allí  hay luces, ruidos y movimientos. La ensayista Louane Gaucheau, aun trabaja a pesar de que sus párpados se cierran involuntariamente. Escribe:
           
“Mil poemas te escribo antes de que el sol se ponga,
y aun así no son suficientes para expresar una ínfima porción
de lo que siente mi espíritu al verte.

Mil veces te bajaría la imponente luna si así lo pidieses,
tan solo por ver la curva que delata tu infinita sonrisa.

Mil flores recogí esta primavera,
de los árboles más bellos las tomé 
y cada una era más hermosa y frágil que la anterior
y cada una se parecía más a ti,
y todos sus perfumes juntos no han de compararse con el dulce aroma de tu piel.

Dos incógnitas me quitan el sueño por las noches de ceniza y durante los cálidos días de Abril;
¿Por qué precipitaste tu luz dolorosa,
repentinamente, entre las frías páginas que dibujan mi camino?
¿Quién te enseñó  el recorrido que hasta mí te ha traído?

Pero uno solo es mi deseo,
y es que nunca pueda olvidar tu ser.
Mas siempre lo atesore en mi memoria”      


C'est fini!-Exclama al tiempo que suelta la pluma y cesa de escribir-.
Je suis très fatigué, après je vais a continuer. -Se dice a sí misma y luego suspira profundamente.
            Se distrae y mira el reloj colgado en la pared. Faltan seis horas para que regrese su marido de Europa, moi charmant Baptiste, como suele llamarlo.
            Aunque aquí está rodeada de gente, está sola. Esa extraña facultad de soledad pareciera ser más evidente en las ciudades populosas.
            No hay tiempo que perder. Descansará, se pondrá su mejor perfume, tomará un taxi y lo irá a buscar a Ezeiza. Le dará un cálido y fuerte beso y le dirá cuanto lo extrañó este último tiempo. Volverán a su departamento y harán el amor en esta ciudad cosmopolita  que tanto le recuerda a su natal París. Terminará su poema, lo llevará a la editorial, firmará papeles, cobrará e irán a Londres a repetir la secuencia.
           


                        “La ventana desesperada”
            Miro a la ventana, la ventana me mira. Decidida, desafiante, abrumada. Se precipita hacia mí y salta al vacío.


                        “Lógica de lo ilógico” 
            Un matemático y un poeta discuten, llegaron a una conclusión.
           - Fíjese usted que lo que más amamos es lo que matamos. Y eso mismo es el tiempo, uno suele hacer algo para matar el tiempo.- Dijo uno.
            - Y el tiempo se reduce a la vida misma. Y cuando pasamos el tiempo matamos la vida. -Completó el otro-. Y así se pasaban el tiempo.

                       
                        “Ficción de la realidad” 
            Cierra la puerta de la habitación. Se acomoda en esa mezcolanza de libros, sábanas y botellas de whisky. Con una mano sujeta un fósforo y con la otra su pipa rellena de hachís. Da dos, tres, cuatro, cinco pitadas y se introduce en la plena realidad.
            Su efecto acaba y retorna a este horrible sueño.      

                     
                     “La fuente de la vida”
            Cuentan los brujos de las selvas del norte que Córtes no murió en Castilleja de la Cuesta. Sino que abrumado por una enfermedad incurable volvió secretamente a América con un contingente de mercenarios suizos. Para ello fingió su muerte en España, dado que no podía fiarse de la corona.
            Cuauhtémoc en su agonía le reveló el paradero de la fuente de la juventud tratando, vanamente, de apaciguar la cólera de los invasores.
            Dicen que luego de una ardua búsqueda encontró la fuente, vírgen, pura, intacta. Y fue el primero en lanzarse a beber de su preciada agua, desesperadamente como un animal sediento. Pero el estanque era demasiado profundo y traicionero, y el agua lo arrastró al fondo y se ahogó. Y su maldad era tanta que su cadáver putrefacto envenenó al agua y esta perdió su magia, y  nunca más dotó de juventud eterna a nadie.




¿A ustedes cuál les gustó más?

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