26 de abril de 2016

¿Existe la vida después de la muerte?




 Hace mucho tiempo vengo pensando en algo que
jamás consideré. La vida después de la muerta. Me considero una persona atea, y bastante (muy) escéptica, mi creencia sólo esta en lo que puedo ver y/o probar. O al menos así era yo antes.

 El pasado año sucedió algo en mi vida que me tomó por total sorpresa, y lo cambió todo. De repente me encontré pensando en que si existe la vida después de la muerte, y no hablo del cielo o el infierno, tampoco hablo de reencarnación, para mí mas allá de todas esas teorías y creencias uno persona, o un ser cualquiera, puede trascender mas allá de su muerte física. Trascender porque sigue y seguirá existiendo en el recuerdo de las personas que vivieron a su alrededor, vivirá en el interior de cada uno que desee mantener la vida de este ser.

 La vida después de la muerte, o más bien la existencia de alguien, se puede mantener en viejas fotos, en las anécdotas, quizás en alguna cnacion o incluso un aroma. No sé si ese alguien estará "viéndonos"de algún lugar lejano, no soy quien para desestimar esta idea, pero aún así me imagino que si está en nuestro interior.

 En definitiva, creo que los recuerdos mantienen vivo a quien sea y lo que sea, mas allá de su desaparición física, así de poderosos son. Creo que también que por eso debemos quedarnos con los bonitos recuerdos, los buenos momentos y revivirlos de vez en cuando; además debemos encargarnos de generar esos bonitos recuerdos en alguien más porque así, y sólo así, podremos vivir después de la muerte en la memoria de las personas que nos amaron.

 Me interesaría mucho saber qué opinan ustedes del tema, asique si se animan a comentar estaré encantada.

24 de abril de 2016

Después de la tormenta



  Estaba parado bajo la lluvia hace horas. Su cabello goteaba y no podía mantener mucho tiempo los ojos abiertos por el azote del agua. Pero él no iba a irse a ningún lado, lo había prometido. Por momentos se preguntaba que pasaría si ella no salía. ¿Cuanto tiempo mantendría la promesa? ¿Cuanto podría aguantar en la intemperie?
  Consultó su reloj, que no iba a sobrevivir mucho si se seguía mojando, tres horas. Tres horas y un minuto, tres horas y dos minutos. El tiempo avanzaba muy lento, pero por suerte, la lluvia pareció apaciguar un poco, no parar, porque él se merecía estar bajo la lluvia tres horas y tres minutos.
  La puerta de la casa se abrió un poco, un niñita con un paraguas verde salió y se detuvo frente a él, le tendió una taza de algo humeante, sonriendo.
    - A mí no me molesta que estés aquí, pero papá esta empezando a pensar que debería llamar a la policía.- su tono inocente hacía que toda la situación de que alguien estuviera tres horas parado bajo la lluvia en frente de tu casa no suene serio, ni raro.
  Él tomó un sorbe del café, que se estaba aguando con la lluvia, pero aún así pareció recomponerlo un poco.
    - Gracias- dijo alzando un poco la taza. - Y créeme, tu padre no necesitará llamar a nadie. Ella saldrá en cualquier momento- le guiño el ojo a la niñita, quien se rió por lo bajo.
    - ¿Cómo estás tan seguro?
    - Ya lo entenderás cuando crezcas y te enamores.
  La niña se quedó en silencio, pensando en lo que había escuchado. Pensando que el amor o lo que fuera que mantenía ese chico de pie bajo la lluvia era una estupidez. Ella se despidió y volvió a su casa, esta vez con la taza vacía.

  Sus pies comenzaban a doler, y sus manos a temblar, hermosa noche otoñal para mojarse. Volvió a revisar su reloj, cuatro horas diesiciete minutos. Quizás debería rendirse, quizás cumplir su promesa no sirba con alguien a quien no le interesa. Quizás ya era demasiado tarde.
  Justo cuando pensaba en desistir la puerta se volvió a abrir. Esta vez una muchacha alta, de cabello castaño se asomo, sin salir a la calle a mojarse. De hecho aún tenía puestas sus pantuflas rosas.
 

19 de abril de 2016

Pies para que los quiero.






 Desearía poder volar
 Desearía que dos grandes y poderosas alas brotaran de mi espalda como símbolo de libertad.

 Estoy segura que todos alguna vez necesitamos tomar vuelvo. Tomar distancia y adentrarnos en el cielo nocturno.
 Al menos eso es lo que yo haría, cada noche de luna llena volaría lo mas alto posible, hasta cansarme, hasta ya no pensar en nada salvo en esa brillante luz que me atrae.

 Desearía sentir el viento en mi cara, un golpe de realidad justo en el rostro en esos momentos donde mis mejillas se humedecen.
 O quizás solo deseo pausar el tiempo. Dejarme llevar por la corriente de aire y ver donde me lleva, ver que no siempre todo es tan malo.

 Desearía volar para huir de todo, y de todos, cuando se me diera la gana, cuando las cosas se pongan feas.
 Quizás sólo necesito un descanso. De la gente, de las responsabilidades, de la rutina. Sólo un rato, lo suficiente para cuando vuelva todo haya pasado.

 Cuando todo se pone mal, abrumador, insoportable, sólo desearía tener alas para desaparecer.


1 de abril de 2016

Escribir para sobrevivir



¿Qué por qué escribo?

Escribo porque una hoja en blanco es el único lugar donde puedo ser yo misma.

Escribo porque, a veces, prefiero vivir infinitas vidas diferentes a la mía, prefiero crear y sentir todo lo que mis personajes sienten.

Escribo porque cuando lo hago estoy rodeada de gente. Eso debe sonar una locura, y quizás este loca pero quién lee o escribe nunca está solo.

Escribo porque es lo que me gusta y lo que me apasiona.

Escribo porque escribir es mi vida.  



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