3 de abril de 2017

El peor crimen



  Cuando abrió los ojos toda la habitación le daba vueltas, sentía como si mil ladrillos estuvieran aplastando su cerebro, justo detrás de los ojos. Tardó unos segundos en recobrar verdadera conciencia y poder entender lo que había pasado la noche anterior, cuando lo hizo su corazón comenzó a latir tan rápido que le estallaba en los oídos.
  
  Su trabajo era uno de los más importantes de este mundo y requería mucho estudio y precisión ya que un error podía ser fatal. A sabiendas de esa terrible posibilidad intentó rememorar todo el día anterior para corroborar los hechos. Había salido a festejar la noche anterior, el 14 de Febrero, como todos los años, él era el único que tenía verdadera razón para festejar, sin él no habría un día de los enamorados.
Quizás había superado un poco el número límite de copas, no era la primera vez, pero el verdadero problema era que no recordaba qué había pasado después. Se levantó de golpe de la cama, lo que le produjo un fuerte mareo. Se dirigió lo más rápido que pudo hasta su caja fuerte, debajo del sillón. Las manos le sudaban cuando levantó la pesada compuerta de hierro y vio su arma bajo resguardo, suspiró aliviado y se tomó un segundo para serenarse. Todas las noches luego del trabajo lo guardaba bajo llave, un objeto tan poderoso debía estar siempre bajo llave, lejos de la tentación de mortales.
  
  Volvió a cerrar la caja fuerte, mucho más tranquilo. Sólo para estar seguro revisó el cuaderno de movimientos. Los diecisiete trabajos de ayer estaban tachados, ni uno más, los de ese día aún esperaban ser marcados, trece y ni uno menos. Eso podía significar que no había hecho alguna locura la noche anterior o que sí la había hecho pero no había registro de ella, decidió creer en la primera opción deseando que fuera la verdadera.
  
  Todo está bien, pensó. Ahora estaba seguro de que no había cometido ninguna estupidez. Fue hasta la cocina para prepararse un café, lo único que podría ayudarlo a superar la resaca pero se detuvo secamente frente a la puerta de entrada cuando algo fuera de lugar ocupó su vista periférica. Lentamente se dio vuelta, temiendo lo que vería. Al lado de la entrada, apoyado en la pared, estaba su carcaj de cuero negro. Era otra cosa que él solía guardar bajo llave apenas llegaba a su casa, y estaba seguro que anoche lo había hecho. Si el carcaj estaba fuera de lugar era porque en algún momento de la noche que él no recordaba lo había usado. Procuró mantener la calma, aunque su corazón nuevamente latía salvajemente, había una manera muy simple de descubrir lo que había sucedido. Cada día él salía con cincuenta flechas a su disposición sin importar el numero de trabajos que tuviera, si el día anterior había salido con cincuenta y había flechado a diecisiete personas entonces en el carcaj deberían quedar treinta y tres flechas. Se arrodilló lentamente al lado del carcaj, temblando y sudando, respiró lentamente y comenzó a contar muy despacio.

...treinta... treinta y uno... treinta y dos...

  Su corazón se detuvo por un segundo y su cuerpo se congeló. Había una flecha menos. Volvió a contar sólo para estar seguro que no había cometido ningún error, aunque él esperaba que sí lo fuera. Luego del cuarto recuento se rindió, supo allí que había cometido el peor crimen posible. Se sentó con la cabeza entre las rodillas intentando recobrar la compostura, su respiración se normalizó luego de unos minutos y la cabeza dejó de palpitarle.

  No podía creer lo que había hecho, se acercó a la ventana y observó a toda esa gente caminando en la calle. Uno de ellos había sido flechado la noche anterior. Él no tenía idea de quién había sido, no podía recordarlo y sin poder recordar su nombre nunca podría deshacer el vínculo que se había creado. Alguien en el mundo se había enamorado y sin sus recuerdos él no tenía manera de hacerlo recíproco. Allí afuera había alguien que terminaría con el corazón roto. Una lágrima cayó por su mejilla, sentía el pecho vacío, él sufría el dolor de amores no correspondidos como si fuera su corazón el que se rompía y este desamor, en particular, era insoportable.

4 comentarios:

  1. Curioso, hasta el ultimo párrafo me imaginaba otra cosa XD no me imagine a cupido XD
    Perdón por no haberme pasado por estos lares antes, no me había dado el tiempo necesario para visitarte u.u
    Os mando un fuerte abrazo Mica!

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    1. Ese era mi malvado plan jaja. Esta bien, todos tenemos nuestros momentos ocupados, yo sigo en uno. Otro abrazo para vos y espero que pronto puedas desocuparte!

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  2. Hola, que contenido más genial, he seguido o encontrado muy pocos blog así, me ha encantado, me quedo por aquí, un saludo

    Te sigo ya, desde;

    http://irresistibleleer.blogspot.mx

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    1. Hola! Me alegro que te haya gustado. Te invito a ver el resto de las entradas a ver si son de tu agrado :)
      Un saludo!!

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